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sábado, 19 de noviembre de 2011

La manzana de Alan y el bacilo de Piotr

Dice Borges que un solo hombre ha nacido, un solo hombre a muerto en la Tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, y yo lo creo, porque la historia se repite de manera circular (y si no ya veréis mañana como las televisiones nos ofrecen el mismo espectáculo dantesco de cada 4 años), la energía ni se crea ni se destruye, el fatum nos arrastra a coincidencias cómicas, melodramáticas, trágicas. 
¿Soñó Tchaikovsky, en una última agonía de cisnes blancos y negros, con quien 19 años después de su muerte nacería con su mismo destino? ¿Era consciente Turing de que su muerte a las afueras de Manchester era una copia distorsionada de aquélla que aconteció 61 años atrás en San Petersburgo? ¿Qué podían tener en común el compositor ruso que probablemente sea unos de los más conocidos por la cultura popular con el matemático inglés que imaginó por primera vez un mundo de máquinas pensantes, o lo que es lo mismo, el padre de la informática, sino su muerte? A ambos los suicidaron, porque habían elegido la libertad sexual en un mundo en el que la libertad todavía no se había extendido tanto como en el actual (pero cuántas veces pienso que quizá aquella libertad reprimida lo fuera más que la que disfrutamos ahora, tantas veces pisoteada, adulterado su nombre por unos cuantos que braman desde sus púlpitos y que si no fuera porque dan tanta risa, nos darían escalofríos de miedo). 
El ruso, cuando el comité de ilustres dictaminó su sentencia, decidió beber agua contaminada. El inglés, tras un doloroso proceso de castración química, se decantó por la poesía blanca y nevada de una manzana envenenada*.
En la jornada de reflexión no se debe hacer apología de ningún partido, por eso yo, desde mi humilde púlpito, comparto esta pequeña historia para, emulando a la iglesia universal (que no hace apología de ninguna ideología, faltaría más), aconsejar a mis fieles (o sea, a mí misma y a quien se pase por aquí) no votar a un partido que atente contra su conciencia. Yo, que respeto todas las conciencias, sobre todo cuando son verdes y hacen cri, sé que contra la mía atentan aquellos que, entre otras muchas cosas que no tienen que ver con la bonita historia relatada, creen que quienes eligen al irse al catre lo mismo que Turing y Tchaikovsky deben hacerlo a escondidas. 
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* Pero también dicen que en realidad Tchaikovsky murió de cólera por accidente, y que Turing era un guarrete que no se lavaba las manos después de sus experimentos. Aquella manzana regada con cianuro, dicen, decora unas computadoras muy conocidas... 






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PS. Las vueltas que da la vida, las casualidades del destino, o como quiera usted llamarlo, han hecho que desde hace un mes, mi sueldo lo sufrague un excelentísimo ex-fellow Cambridgeano, que realizó su tesis doctoral con uno de los premios nobeles del Trinity. Pues bien, atentos al e-mail que nos ha forwardeado hoy a los miembros de su grupo, para que sepamos de sus actividades extraescolares:



Dear Dr. X,

In 2004 you pointed out to me that two pages on our digital archive http://www.turingarchive.org/ (pages 70-71 of AMT/B/22) were incorrect.  It has taken seven years but we have finally sorted it out.  I just wanted to let you know.

Y
Archivist
King's College

A veces, llego a echar de menos el humor inglés....

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un matemático indio en Cambridge

Hace un año que empecé a trabajar en Barcelona, tres años y cinco días que me ofrecieron un puesto de trabajo en Cambridge. Celebro la efeméride con la edificante historia de Srinivasa Ramanujan*, una de esos perlas con que se nos obsequia de vez en cuando. 
Ramanujan suspendió hasta tres veces los exámenes de acceso a la Universidad, debido, según dicen, a su falta de manejo con el inglés y a su negativa por motivos religiosos de realizar las disecciones de rigor para las prácticas de fisiología. Se colocó de contable, con un sueldo de 20 libras al año, pero, obsesionado con los números, sobre todo los primos y los irracionales como π, pasaba la vida rellenando cientos de cuadernos con fórmulas matemáticas que le dictaba la diosa Namagiri en sueños, con notación propia y casi indescifrable para un matemático formal. Hasta que un buen día, hace 100 años, se le ocurrió embutir buena parte de sus pasatiempos en un sobre y mandarlos a la sede del Imperio. Varios matemáticos recibieron semejante despropósito y lo ignoraron, pero un señor de Cambridge, GH Hardy, que no en vano había declarado una guerra abierta a Dios, se dio cuenta de que aquella no era la obra de un loco, sino de un genio. Movió los hilos necesarios, y allá por el año 14, el bueno de Ramanujan dejaba atrás familia, esposa y curry, y desembarcaba en Albión, más concretamente en el Trinity College. No me interesa aquí desglosar sus logros matemáticos (unos 4000 ecuaciones y fórmulas, algunas que ya se habían descubierto pero que él no conocía, como la función z de Riemann; muchas otras originales), sobre todo porque son insondables para mi corto entendimiento: dejémoslo en que este indio pobre y sin formación fue el primero de su nacionalidad (futura, claro) en ser aceptado como miembro de la Royal Society. Me interesa sobre todo, aparte de por el valor fantástico de su biografía, y la pena de no poder estudiar qué ocurría en su cerebro cuando soñaba, dejar constancia de que una estancia por aquellas tierras supuso para alguien un calvario mucho mayor que para la que suscribe. Desde el principio, Ramanujan, que era un vegetariano estricto, encontraba incomibles los manjares que se le ofrecían (vamos, me imagino la dieta: patatas y guisantes hervidos. Faltaba mucho para la inauguración del Gandhi de Regent St, al que tantas veces pedimos take away). Sus pies nunca se acostumbraron a los zapatos ingleses, como jamás lo hizo su cuerpo al frío insoportable. Desarrolló tuberculosis e infecciones intestinales, y tras 2 años en Cambridge, pasó uno entero ingresado en un hospital a las afueras de Londres. Se cuenta que un día Hardy fue a visitarlo, y por animarlo le comentó que el número del taxi que le había llevado, 1729, no tenía nada de especial. Ramanujan le contradijo enseguida, haciéndole notar que aquel era el número más pequeño que podía ser expresado como la suma de dos cubos. Al poco tiempo, regresó a Madrás para morir, a los 32 años de edad. 
Quien sabe si le valió la pena aquella aventura que le costó la vida y al mismo tiempo le dio la inmortalidad enciclopédica. Quien sabe si no hubiese preferido haber llegado a viejo mientras Namagiri le seguía dictando fórmulas en sueños. Al que sí le valió la pena fue a Hardy, quien al envejecer se consolaba recordando el único episodio romántico de su vida, siempre contando como su mayor logro el haber podido trabajar con Ramanujan (y con Littlewood, pero esa es otra historia) casi de igual a igual.

Y sin más se despide quien escribe hasta la siguiente entrega de Pequeñas historias, que llegará puntualmente en la jornada de reflexión y desvelará un interesante punto en común entre un compositor ruso y un matemático inglés...
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*Fuente: Cambridge Scientific Minds, Harman & Mitton Ed. Cambridge University Press. O sea, uno de los libros que vinieron en una caja de botas y que aún no había tenido moral de leer...

domingo, 27 de marzo de 2011

Horario de verano (anteriormente conocido como BST)

Apenas ha llovido. Por supuesto, no ha nevado. Me he sentido suspendida y apátrida: tras dos años sin verano, el invierno no llegó, y de repente la primavera asoma la cabeza. Pero ya está bien: aunque de la tristeza me queden un par de radículas, que no consigo arrancar por más que me empeñe, encuentro maneras de podar los brotes rebeldes en cuanto asoman y cuando sonrío ya no se me encaja la mandíbula. Los días pasan mucho más rápido. O simplemente soy más vieja*.
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*Una de las explicaciones a este fenómeno, según el recoge el neurólogo holandés Douwe Draaisma en su libro Why Life Speeds Up As You Get Older, se basa en el hecho de que, conforme envejecemos, conocemos bastante bien casi todo lo que encontramos a nuestro alrededor, de manera que no prestamos atención, modulada por la novedad, para aprender cosas nuevas que nos ayuden en la lucha por la supervivencia. La sensación al final del día es que todo va más rápido que cuando éramos niños, y todo nos sorprendía, y de todo aprendíamos, y todo lo recordábamos. Olvidamos los detalles: el manchurrón de aceite de coche que dibuja un arco iris en la acera ya no es un descubrimiento asombroso; el sabor del café es el mismo que el de ayer: lo tragamos sólo porque necesitamos la dosis de cafeína para despertar y mantenernos erguidos frente al ordenador y llevar a cabo nuestro trabajo a base de cerebelo, eficiente controlador de bucle cerrado gracias a las neuronas de Purkinje; no devolvemos la mirada al ojo amarillo de los S. tenerrimus (ya no son daffodils) que nos observan desde las grietas grises; la luna ya no tiene cara. Pasamos de largo de todas estas insignificancias, no recordaremos qué nos ha pasado hoy porque es exactamente lo mismo que nos pasó ayer y anteayer, y que nos pasará mañana. Parece que el tiempo se acelera, que no hemos hecho nada hoy porque no nos ha dado tiempo. No recordamos, vivimos menos. 
(Por eso estoy siguiendo una terapia de desaceleración, que me lleva a pasar la tarde entre cacerolas, consiguiendo un repertorio respetable de ama de casa: sopa de lentejas, albóndigas con salsa de tomate, arròs caldós,  fabada, potaje de garbanzos, spaghetti aglio e oliorisotto, guisantes con jamón, crema de calabaza, de calabacín, de espinacas. Qué poco necesitaba para cocinar como una abuela; sólo paciencia, cortar el ajo y la cebolla del tamaño adecuado, ajustar por primera vez en mi vida el punto de sal, porque ahora descubro que, mal que le pese a mi cerebro y a su maldita percepción cambiante del tiempo, tiempo me sobra para probar el caldo, rectificar, volver a probar, rectificar).

martes, 11 de enero de 2011

On idiocy and imbecility


Os presento a cuatro de mis compañeros de piso: mi cabeza frenológica, la que compré en Portobello Market y los tres folletti que me regaló, perche mi portassero fortuna, el ínclito Dr Castellano, del que quizá os hable otro día.
La frenología fue muy popular en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XIX, y viene al caso porque por esa época, en 1866, apareció en este país An ethnic classification of idiocy, un ensayo de un médico que trabajaba en asilos de idiotas y parece que también ganaba su buen dinero cobrando por asistencia privada al margen de las instituciones. En este ensayo, el bueno del Dr John Langdon Down nos contaba que I have been able to find among the large number of idiots and imbeciles which came under my observation that a considerable portion can be fairly referred to one of the great divisions of the human family other than the class from which they have sprung. Down pensó que la culpa de la idiotez de estos pacientes la tenía la influencia degenerativa de la tuberculosis, que hacía que individuos de raza blanca regresaran a un estadio previo, menos evolucionado, hacia la raza inmediatamente inferior: The great Mongolian family has numerous representatives, and it is to this division I wish, in this paper, to call special attention. A very large number of congenital idiots are typical Mongols. También observó que unos pocos idiotas más severos pertenecían a razas incluso más degeneradas, a saber, los Etiopes. Pero con mucho lo que venció en popularidad fue el estudio de los Mongoloides*. 
Leí esta historia en un libro de Gould, pero ya que mis actividades profesionales, por una serie de acontecimientos desigualmente buscados y encontrados, me han puesto en contacto con el síndrome descrito por este médico inglés, he decidido documentarme más y descubrir si el buen hombre era tan racista como parece. Como era de esperar, no era más que un señor de su época, lo que no cuenta Gould es que incluso era progre para entonces. Down también escribe: These examples of the result of degeneracy among mankind appear to me to furnish some arguments in favour of the unity of the human species. Es decir, el género humano tiene un origen común: los no-blancos no son especies distintas, como sostenían otras mentes pensantes por aquel entonces, sólo son más idiotas. (Y aquí viene mi incorrección política) Ahora, vas y se lo cuentas a los chinos
Ni que decir tiene que la teoría empezó a tambalearse al descubrirse sujetos de raza negra que padecían el síndrome, y que contrariamente a como cabría esperar, no eran igual de listos que los mongoles, sus inmediatamente superiores según Down...
En 1959, Lejeune et al descubrieron la presencia de un cromosoma 21 extra en los individuos antes conocidos como idiotas mongoloides.
En 1966, afortunadamente, la OMS votó por inmensa mayoría el reemplazo del término "Idiotismo mongoloide" por el de "Síndrome de Down".
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*El término fue aceptado en general por la comunidad médica, a honrosa excepción de varios médicos escoceses que prefirieron embolsarse la descripción de estos pacientes como "Idiotas Kalmucos", en referencia a una etnia también procedente de Mongolia.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El oso

Una interpretación libre de la teoría de James-Lange...o cómo intentar engañar al cerebro gracias al as-if-loop de Damasio:

Smile

Lástima que la mayoría de las veces no funcione...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Que Dios nos coja confesaos...

El simpático señor que hace unos años propició la mayor exposición callejera de WC portátiles de todos los tiempos en Valencia ha tenido a bien revisar los delitos que se cometen en el seno de su ONG, que nunca está de más en los tiempos que corren. Una lista completa se encuentra aquí, pero me llaman la atención especialmente dos:
  • "la adquisición, la posesión y la divulgación por parte de un clérigo, con finalidad libidinosa, en cualquier modo y con cualquier tipo de medio, de imágenes pornográficas de menores de edad inferior a los 14 años"
  • "la atentada ordenación sagrada de una mujer".

Para qué vamos a discutir nuevamente sobre la tendencia malsana de algunos hombres de negro a que se les calienten las sotanas a la vista de los efebos que vienen a la catequesis o al confesionario. Pero no me digáis que no os llega al alma comparar al curilla pedófilo con las curesas. Qué queréis, me he acostumbrado a cruzarme con la reverenda Tilby y su alzacuellos cuando por casualidad salimos a la vez, ella de su iglesia y yo del pub que está enfrente (el famoso Eagle donde Crick y Watson [quiero pensar que antes de que se le fuera la pinza] se refrescaban [ejem] con una pinta de ale), y no me parece que la buena mujer sea una depravada pecadora. Que por otro lado nunca he entendido por qué algunas mujeres (y hombres, todo sea dicho) quieren ser curesas o toreras...Allá ellas...
Por otro lado, tampoco es tan extraño que entre los hombres de negro se estile tanto la pederastia como la misoginia: si se odia a la mujer, por algún lado tienen que salir los efluvios. Cuando tienes una gran maestro como Tomás de Aquino, que te cuenta que el varón es el fin de la mujer. El niño que sale del hombre es menos perfecto que el hombre adulto, pero tiende a él. Su fin, pues, es el hombre adulto. Así también la mujer, que sale del varón, y a él tiende y si no alcanza tal fin es porque se frustra, o lo que es lo mismo, la mujer es un mas occasionatus*, un macho fallido, porque el poder activo del semen masculino tiende siempre a la producción de otro ser del mismo sexo, porque el sexo masculino es el más perfecto; de modo que la producción del viviente femenimo accede siempre fuera del plan o de la intención del agente particular. Así pues, si no hubiera alguna energía o virtud que tendiera a producir sexo femenino, ésta sería totalmente fortutita, como lo es la producción de monstruos, pues qué me vas a contar, yo también pensaría que las mujeres son seres inferiores a las que más vale atar corto. Sobre todo si son como la señora de Luis Bárcenas.
Tampoco me extraña que el bueno de van Leeuwenhoek interpretase los espermatozoides como mini-hombrecillos cabezones, que simplemente necesitan del calorcito uterino para crecer. Igual al maestro angélico le hubiera dado un patatús si hubiera estado en una de las primeras clases de Embriología a las que asistí y le hubieran explicado que el hecho de que la naturaleza cree hembras por defecto no es lo mismo que decir que la mujer es un hombre defectuoso: en todo caso, el hombre es una mujer con protuberancias: el embrión comienza full equipe, y si nada lo remedia (es decir, si el pequeño y testosterónico cromosoma Y no lo remedia), se acaba desarrollando como mujer.
Nuevamente, esperemos que no todas salgan como la Rosalía.
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*De la idea freudiana sobre la envidia del pene casi mejor hablamos otro día....

domingo, 25 de abril de 2010

Moscas, Peces y Palomas

Pero no todo ha sido volcán.

En este congreso me he enterado de que las palomas, cuando picotean el suelo a la búsqueda de semillas, cierran los ojos.
De que, contradiciendo una idea muy extendida, unos exhaustivos experimentos llevados a cabo en Pisa mostraron que palomas anósmicas (con los nervios olfativos seccionados) se perdían mucho más que palomas a las que se les eliminaba la magnetorrecepción.

De que las carpas y los titís se comportan de manera similar en cuanto a la extinción por cambio de contexto de un condicionamiento aversivo discriminativo (¡toma ya!).

De que las moscas Drosophila melanogaster, que necesitan una dieta variada, son más espabiladas que sus primas D. sechellia especialistas en comer una y sólo una fruta podrida. La necesidad de buscarte la vida hace que se desarrolle tu capacidad de aprendizaje.

(Como veis, este congreso nos ha proporcionado algunas respuestas adicionales a la pregunta de hace unos días).

jueves, 11 de marzo de 2010

Emotion

Emoción: Un sentimiento fuerte, como el amor o la ira, o sentimientos fuertes en general. Cambridge dictionary on line

Las
emociones son reacciones biorreguladoras que tienen como objetivo promover estados fisiológicos que aseguren la supervivencia y el bienestar, constituídas por patrones de respuesta neural que el cerebro produce cuando detecta la presencia de un estímulo emocionalmente competente (...) Sentimiento es la percepción de un estado emocional. Antonio Damasio


Las respuestas
emocionales tienen lugar cuando nos defendemos del peligro, interaccionamos con un compañero sexual, luchamos contra un enemigo o comemos algo sabroso (...) Promueven la supervivencia de los individuos y su especie. En contra de la creencia popular, los sentimientos conscientes no son necesarios para provocar respuestas emocionales, que, como los procesos cognitivos, implican mecanismos de procesado inconsciente. Joseph LeDoux

Cuando nos ocurre algo desagradable en la vida, no necesariamente debemos darnos a las drogas, como la señorita del cuadro de Degas*. Existen mecanismos psicológicos gracias a los cuales podemos regular nuestras emociones: la re-evaluación cognitiva del evento emocional, la recuperación activa de la experiencia emocional y la capacidad de alterar flexiblemente nuestro comportamiento de acuerdo con las nuevas condiciones que nos rodean. Es en este último proceso es en el que nos vamos a centrar.

Así empecé mi charlita en un congreso el pasado septiembre. Así voy a empezar mi charla del martes que viene, la primera vez que voy a hablar en público en Cambridge fuera del aislamiento de las habitaciones anejas a yellow walls. A estas alturas, soy una experta (ejem) en los mecanismos neurobiológicos que subyacen la regulación emocional. Ver para creer.

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*Qué raro, no lleva tutú...Pero de mi animadversión por las bailarinas degasianas hablaré otro día.

viernes, 5 de marzo de 2010

¿Por qué estamos en ciencia?

En la Universidad de Cambridge deberías encontrarte la respuesta a esta pregunta.
El Hombre Feliz, siempre ávido de conocimiento, hizo instalar una pizarra en yellow walls para que pudiese darle clase. Es un incansable lector de papers, y a pesar de todo lo que sabe ya, siempre se ve empequeñecido y se lamenta de que debe, es necesario, leer más.
Sin embargo, según el polaco, no tiene sentido empezar una carrera científica si en cierto punto no publicas un paper en Science o Nature (no es bastante con que los de tu colegio polaco contacten contigo porque quieran poner tu nombre en el panel de alumnos ilustres, eso no lo ve el mundo). Entonces ya puedes dejar este aburrimiento de lado e irte a, pongamos, pescar.
Para mi jefa, que no es demasiado expansiva, la ciencia (y más concretamente, el cortex orbitofrontal) parece su misión en la vida.

Pero, por supuesto, la respuesta ya estaba en casa: mi other half es más sensato (como siempre) y más sabio, me recuerda que de algo hay que vivir.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Pain is so close to pleasure

Ya lo decía Freddie Mercury, y como casi siempre en las más estúpidas de sus canciones, tenía razón. O eso dicen las eminencias de Oxbridge.
Hoy hemos tenido la oportunidad de escapar de yellow walls a Londres para asistir a unas conferencias navideñas de la British Neuroscience Association. Según Rafalek, ha sido una aventura comparable a cuando aquel perro le ladró en Gottingen (aparentemente, la vida en la fría europa, o en esta fría isla, te suele recompensar con estas maravillosos acontecimientos fuera de lo común; pero yo no lo podía saber: qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo).
Para ser justos, han sido unas charlas entretenidas- todas menos una, la de la señora con más professorships de entre todos los ponentes-, con un tema siempre apetecible: la neurociencia del placer, el refuerzo y la felicidad. Pocas conclusiones nuevas, sin embargo: que a pesar de que nos pasamos la vida intentando cambiar nuestra vida- o, según nuestras intenciones, mejorarla- esto no incrementa significativamente nuestra felicidad, que tiende siempre a un nivel basal; que la predisposición genética a ser un triste sólo actúa cuando existen factores externos; que el patrón de disparo de las neuronas dopaminérgicas señaliza la aparición inminente de una recompensa; que las personas que miran las vacas en los prados disfrutando de la belleza de la vida, donan a asociaciones benéficas y practican con los maravillosos sistemas desarrollados en Cambridge tienen menos probabilidades de desarrollar Alzheimer; que la unidad de placer, un hedón, es lo que siente una rata Lister-Hooded de 300 g, deprivada, cuando consume un pellet de 3 g (los números los invento, no los recuerdo ni creo que sean muy interesantes) y que por supuesto, esta unidad también se estableció en Cambridge; que para la época, Spilberg lo hizo muy bien al seleccionar la banda sonora de Tiburón, pero que hoy en día nos da bastante risa (suena un poco off topic pero ha sido una charla entretenida sobre la neurobiología de las emociones elicitadas por la música, con la simpática idea de traer a un clarinetista y un saxofonista en directo); etcétera.
Y sin embargo, la discusión final ha girado en torno al dolor. Sólo una conferenciante, de Oxford para más señas, ha hablado sobre dolor, sobre cuán subjetiva es nuestra percepción del dolor, sobre un experimento diseñado para evaluar cuando el dolor puede ser placentero. Aparentemente consiguieron esto último: cuando previnieron a los voluntarios que iban a hacerles padecer un dolor intenso, pero luego sólo les produjeron un dolor moderado, los sujetos experimentaron una sensación placentera, y los circuitos neurales del refuerzo se activaron. (Algo parecido ocurre con los pesimistas, cómo ha dicho otro conferenciante: los premios son más reforzantes para ellos, porque siempre esperan lo peor. De una manera o de otra, siempre acaban dándome la razón acerca de los peligros del pensamiento positivo).
¿No es sorprendente que el debate se haya dirigido exclusivamente hacia este tema? Incluso el chairman ha hecho un tímido intento de desviar la atención hacia la felicidad recordando tímidamente que era el asunto central de las conferencias, y que además siendo estas fechas se supone que estamos contentos, pero la concurrencia erre que erre volviendo al dolor. ¿Eran todos masoquistas, o tenían una fijación morbosa con el sadomaso? ¿Quizá esa fijación con los eventos negativos deriva del aburrimiento, porque cuando lo más interesante que ocurre en tu vida es que un perro ladre, necesitas sentir al menos dolor? ¿Buscamos el dolor de manera patológica como único medio de experimentar placer en un mundo saturado de placeres que ya no podemos saborear?

Hoy ha nevado sobre Londres, y la gente seguía con sus compras navideñas.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La ciencia en España no necesita tijeras...


Me entero por aquello del facebook (que aunque consume más tiempo del que debería, tampoco está mal para mis ratos de ocio entre yellow walls) que desde el blog http://aldea-irreductible.blogspot.com/ se está gestando una iniciativa en la que debería implicarme, por aquello de ser uno de esos cerebros en fuga que de vez en cuando salen en las noticias (siempre me hace gracia, ya lo sabéis, considerarme un cerebro).
Resumiendo, en estos tiempos de crisis, en los que es necesario recortar de donde se pueda, como siempre salen perdiendo los mismos: los presupuestos generales para el próximo año en esta (aquella, desde UK) España nuestra contemplan importantes recortes en ciencia, educación y cultura. Debe ser porque estas cosas no son importantes, porque por mucho que nos digan que nuestro país tiene que apostar por un cambio de estrategia y empezar a mirar al futuro invirtiendo en el desarrollo científico y tecnológico, la realidad es que seguimos siendo, como siempre, el país de la tapa, la playa y el listo de los trajes.
Pero, como alguna vez he dicho aquí, siempre nos queda el consuelo de la pataleta. Los promotores de la iniciativa "La ciencia en España no necesita tijeras" proponen, como medida de pataleta y con la que quizá se pueda conseguir algo de atención (porque, no nos engañemos, cuando le preguntas al público general a que se dedican los científicos, el más amable te dirá que a gastarse el dinero de sus impuestos en investigar tonterías), que cada persona que tenga un blog publique, el 7 de octubre, con el mismo título, una razón por la cual consideran que no se debe recortar el presupuesto para ciencia en España. Mi blog es el 478 en una lista que, hasta el momento, supera los 600 (cuando las previsiones iniciales eran de 100 blogs). Después de pensar un poco, y sabiendo que en los otros 685 blogs se darán razones más valiosas que las que pueda dar (y os invito a todos a seguirlas en el link que os he pegado arriba) yo a estas horas después de sobrevivir a un día más en este mundo paralelo, dejo aquí mi razón:
-Quiero tener la opción de volver a mi casa.

sábado, 3 de octubre de 2009

Cambridge Neuroscience & Mental health Symposium

Esta semana he tenido la oportunidad de asistir a uno de tantos simposios que organiza Cambridge Neuroscience. En comparación con la cantidad de gente que trabaja en neurociencia en mi antigua y añorada (ahora desde la distancia) Universitat de València, el número de científicos en este campo aquí es abrumador.

Si bien con la vuelta de vacaciones no estaba muy por la labor de escuchar conferencias, lo incómodo del auditorio y el ambiente que me rodeaba me forzaron a atender a algunas de ellas. Dos me resultaron particularmente curiosas.

Writing fast with any muscle
Tras ser presentado por el insigne Everitt (que no perdió la oportunidad de tildar de provocativo el título de la charla con su típica cara de chascarrillo), un físico un tanto frikazo apareció con una cesta llena de gadgets y nos fue mostrando como con el sistema que habían diseñado, uno podía escribir de manera eficiente con un solo dedo, con movimientos de cabeza (gracias a un sensor en una gorra), siguiendo las letras con la vista e incluso con los movimientos respiratorios. El programita de marras se puede descargar de forma gratuita:
http://www.inference.phy.cam.ac.uk/dasher/
¡Si el pobre Jonnhy hubiese tenido acceso al Dasher tras dejar su fusil cuanto sufrimiento se habría ahorrado!

Pain and swelling, suffering and love: the NGF story
Aunque a primera vista, pensaba que el conferenciante nos iba a hablar de Rita Levi-Montalcini escondida de los fascistas caracterizando el NGF en su buhardilla, nos habló de como una mutación en un gen relacionado da individuos con insensibilidad al dolor (por supuesto acompañando la charla de fotos de miembros amputados, codos rotos, y heridas sangrantes, todos indoloros, nos os penseis). Se puede consultar el estudio en: Shatzky S, Moses S, Levy J, Pinsk V, Hershkovitz E, Herzog L, Shorer Z, Luder A, Parvari R. Congenital insensitivity to pain with anhidrosis (CIPA) in Israeli-Bedouins: genetic heterogenity, novel mutations in the TRKA/NGF receptor gene, clinical findings, and results of nerve conduction studies. Am J Med Genet. 2000 Jun 19;92(5):353-60.
Y para demostrar de manera irrefutable que el NGF tiene que ver con el procesamiento del dolor, el conferenciante no pudo evitar la cita jocosa: las personas enamoradas sufren un incremento de esta neurotrofina (Emanuele E, Politi P, Bianchi M, Minoretti P, Bertona M, Geroldi D. Raised plasma nerve growth factor levels associated with early-stage romantic love. Psychoneuroendocrinology. 2006 Apr;31(3):288-94.)

PS: Al buscar las citas relevantes para estas notas, me he encontrado con uno de esos artículos que merecen el Nobel alternativo. No tiene mucho que ver con la idea original del post, pero aquí o pego porque me ha parecido increíble lo de los japoneses no acostumbrados a besar besando a sus amantes libremente y con música suave. (También me llama la atención que este artículo esté publicado en la misma revista en la que me acaban de aceptar mi último ídem, y del que curiosamente me han mandado hoy las pruebas de imprenta.)
Physiol Behav. 2003 Nov;80(2-3):395-8. Kissing reduces allergic skin wheal responses and plasma neurotrophin levels. Kimata H. Department of Allergy, Ujitakeda Hospital, 24-1, Umonji, Uji, Kyoto 611-0021, Japan. h-kimata@takedahp.or.jp
The effect of kissing on allergen-induced skin wheal responses and plasma neurotrophin levels were studied in 30 normal subjects, 30 patients with allergic rhinitis (AR), and 30 patients with atopic dermatitis (AD). All of the patients with AR or AD are allergic to house dust mite (HDM) and Japanese cedar pollen (JCP). They are all Japanese and they do not kiss habitually. The subject kissed freely during 30 min with their lover or spouse alone in a room with closed doors while listening to soft music. Before and after kissing, skin prick tests were performed using commercial HDM allergen, JCP allergen, as well as histamine and control solution, and wheal responses were measured. Simultaneously, plasma levels of neurotrophin, including nerve growth factor (NGF), brain-derived neurotrophic factor (BDNF), neurotrophin-3 (NT-3) and -4 (NT-4) were measured. Kissing significantly reduced wheal responses induced by HDM and JCP, but not by histamine, and decreased plasma levels of NGF, BDNF, NT-3, and NT-4 in patients with AR or AD, while it failed to do so in normal subjects. These finding indicate that kissing have some implication in the study of neuroimmunology in allergic patients.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La crisis de los treinta


Nada nuevo: llevo con la crisis de los 30 desde los 25. Pero estrictamente hablando, estoy en mi trigésimo año de vida, así que antes de cerrarlo me tocaba hacer todavía más estupideces de las que llevo en este fatídico 2009. ¿Y hay algo que más tópico que hacerse un tatuaje? (O dos, porque al ser pequeños me cobraban lo mismo...)
Pero como veis, no es una estupidez del todo: estas manchas negras que me acompañaran de por vida tienen un significado. Ningún misterio, se puede adivinar fácilmente observando con detenimiento la foto adjunta.

En cualquier caso, cerrando el primer tercio de mi vida (la esperanza de vida en nuestros países desarrollados está incrementándose tanto que cualquiera espera llegar a los 90, pese a las hamburguesas y los gin tonics) me viene a la cabeza algo que leí hace años en "El pulgar del panda" de Stephen Jay Gould.

Sabemos que los ratones viven sólo un par de años, los perros unos doce, los gorilas unos treinta. Pero resulta que la relación del número de veces que respiran, o que laten sus corazones, con respecto a su tiempo de vida es constante en todos ellos. O, dicho de otro modo, de acuerdo a sus corazones, todos los mamíferos viven lo mismo: unos 800.000.000 de latidos, que equivalen a respirar 200.000.000 de veces. La cosa es que la velocidad a la que laten sus corazones, y a la que respiran, depende inversamente de su tamaño corporal. Sin embargo, los humanos se saltan esa regla y viven 3 veces más de lo que toca a un mamífero de su tamaño. O, dicho de otro modo, yo, si fuese cualquier otro mamífero de 54 kg, en lugar de estar haciéndome tatuajes, debería estar muriendo.

Saber eso debería cambiar nuestra perspectiva de la vida.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Maldita pirámide de Maslow


Decía un tal Abraham Maslow que una vez el ser humano satisface sus necesidades fisiológicas, o sea, tiene asegurada su ración de comida, su refugio y si es posible un compañero sexual, su motivación empieza a dirigirse a la consecución fines "más elevados", de manera jerárquica y tal y como se especifica en la figura adjunta.

Maldita pirámide de Maslow.

Cuando hace ocho meses llegué a Cambridge, puede decirse que dirigí todos mis esfuerzos a asegurarme los dos primeros escalones de la pirámide. Era un 4 de enero, los conductores del autobús no me entendían, las ventanillas del mismo estaban llenas de barro, las calles desiertas, heladas y oscuras (cuánto daño ha hecho a nuestras retinas la obsesión de la insigne alcaldesa de Valencia por las farolas) y era necesario encontrar el B&B cuanto antes, y rezar porque no estuviera en las condiciones insalubres del que me consiguieron en la incomparable Universidad de Cambridge cuando un par de meses antes les engañé para que me hicieran una entrevista.
Necesitaba comida, que durante una semana consistió en el breakfast del B&B y sandwiches prefabricados. Necesitaba un refugio, y los que fui a ver estaban llenos de moho, o tenían ciento cincuenta años, o estaban donde Cambridge perdía su nombre. Elegí lo último. Necesitaba comunicarme de alguna manera con mi compañero sexual, y para ello emprendí una batalla sin cuartel con la British Telecom. Echando la vista atrás, no sé como sobreviví a aquellas primeras semanas de tristeza y desesperación.

Pero claro, si no existiera la maldita pirámide de Maslow, con la consecución de todos esos objetivos mi tristeza y mi desesperación habrían desaparecido hace tiempo. Pero ahora vivo en el centro, tengo localizados los supermercados más cercanos, y el régimen de visitas a mi compañero me permite liberarme de la angustia con bastante regularidad, y sin embargo la cúspide de la pirámide me parece tan lejana (o incluso más) como hace más de ocho meses.
Maldita pirámide.
Total, para llegar al mismo sitio...

lunes, 6 de julio de 2009

Los peligros del pensamiento positivo



Positive Self-Statements: Power for Some, Peril for Others. Psychol Sci. 2009 May 21. Wood JV et al.
Positive self-statements are widely believed to boost mood and self-esteem, yet their effectiveness has not been demonstrated. We examined the contrary prediction that positive self-statements can be ineffective or even harmful. Among participants with low self-esteem, those who repeated a positive self-statement ("I'm a lovable person") or who focused on how that statement was true felt worse than those who did not repeat the statement or who focused on how it was both true and not true. Repeating positive self-statements may benefit certain people, but backfire for the very people who "need" them the most.
Leo este artículo y me da por desesperar un poco: ¿Ahora qué terapia me debo aplicar para continuar montándome en la bicicleta cada día sin sucumbir?
Si hace unas semanas pedía perdón por mi negatividad y me hacía el propósito de intentar descubrir cada día las cosas positivas que me ofrece mi situación privilegiada en una de las mejores universidades de Europa, hoy descubro que la razón principal de no haber mejorado mi humor en seis meses estriba en un exceso de pensamiento positivo. (Y quizá en la falta de vacaciones, y en lo aleatorio del clima inglés). Tócate los cojones.
Y sin embargo, este descubrimiento es liberador: me libera de la obligación autoimpuesta de hacerme creer que realmente nací para investigadora cambridgeana, ahora puedo seguir quejándome y repitiéndome cada día sabiendo que soy de todo menos lovable. Ahora puedo pasarme la vida almost blue sin remordimientos de conciencia, y eso ya se sabe que siempre ha sido bueno para la inspiración creadora. Y por eso me voy a dormir con un pensamiento positivo: aunque como científica no valga un pimiento o mi vida personal esté patas arriba desde que me dejé lo único que me importaba al otro lado del canal de la Mancha, me queda mi rinconcito de la pataleta que es este blog.